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Traducido por José M. Hernández Lagunes
Olvida por un momento que hiciste clic en un artículo sobre Cody Bellinger. Imagina a un joven toletero que conectó 39 cuadrangulares con un DRC+ de 119 a los 21 años, 47 palos de vuelta entera con un DRC+ de 153 a los 23 y 20 jonrones con un DRC+ de 117 hasta el 20 de agosto de su temporada de 27 años. Cabría esperar que los años siguientes fueran igual de espectaculares.
Pero no fue así. Bellinger inexplicablemente perdió el rumbo en 2021 y 2022. Se convirtió en uno de los peores bateadores de la MLB con DRC+ de 67 y 75. Los Dodgers se rindieron y no lo contrataron la temporada pasada, ya no lo consideraban digno de un lugar en la plantilla en un equipo de calibre de campeonato. Firmó un contrato de un año con los Cubs para resucitar su carrera, lo que habría sido impensable unos años antes. Chicago terminó 74-88 en 2022, por lo que el club era un lugar ideal para un contrato de recuperación. Si todo salía bien, podrían traspasarlo en la fecha límite de intercambios.
El plan tuvo tanto éxito que fracasó. Bellinger se convirtió en el mejor jugador de una resurgente plantilla de los Cubs con un récord de 64-59, tres partidos por detrás de los Brewers en la División Central de la Liga Nacional. Si la temporada terminara hoy, serían el tercer equipo Comodín. En lugar de vender en la fecha límite, se convirtieron en compradores, añadiendo al infielder Jeimer Candelario y al relevista José Cuas para la recta final.
El promedio de bateo no es ideal para la Sabermetrica, pero cuando un jugador prosigue temporadas de .165 y .210 con una de .324, es muy llamativo. Este año ocupa el cuarto lugar en la MLB, después de que su promedio combinado de .193 en los dos años anteriores fuera el segundo peor, sólo superado por Joey Gallo (mínimo de 900 apariciones al plato). Los primeros signos de un repunte estuvieron presentes en abril cuando Patrick Dubuque detalló su cambio de swing, señalando que estaba manteniendo sus caderas más adentro para un mejor control del bate. La diferencia en sus métricas de disciplina en el plato es casi sin precedentes.
Año | %BB | %K | %Contacto-O | %Contacto-Z | %Contacto |
2019 | 14.4% | 16.4% | 63.8% | 83.2% | 78.0% |
2020 | 12.3% | 17.3% | 65.6% | 83.7% | 78.9% |
2021 | 8.9% | 26.9% | 60.0% | 77.8% | 72.3% |
2022 | 6.9% | 27.3% | 61.0% | 81.7% | 75.8% |
2023 | 7.6% | 15.4% | 67.5% | 87.0% | 81.5% |
El Bellinger actual se parece a su versión MVP de 2019 en algunas áreas, pero sigue reflejando su forma apática de 2021-2022 en otras. Se está ponchando menos que nunca en su carrera, más en línea con sus mejores temporadas con los Dodgers. Sin embargo, su tasa de bases por bolas no se ha recuperado. Está justo entre las marcas de sus dos peores años. Cuando alguien se está ponchando menos sin caminar más, por definición significa que está poniendo la pelota en juego a un ritmo significativamente mayor. Esto se ve respaldado por sus índices de contacto. Su tasa general de contacto del 81.5% es, con diferencia, la mejor de su carrera. Sus tasas de contacto en la zona y fuera de la zona han aumentado en 5.3 y 6.5 puntos, respectivamente.
Echa un vistazo a sus mapas de calor de tasa de abanicadas y fallas de 2019 (MVP), 2021 (uno de los peores bateadores de la MLB) y 2023 (resurgiendo de las cenizas). Primero, aquí está 2019:
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Este es 2021:
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Y 2023:
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Fíjate en la casilla central de la fila superior de cada gráfico. Su porcentaje de fallos justo por encima de la mitad de la zona pasó del 19.59% al 37.04% y al 8.54%. Ahora fíjate en la casilla justo debajo de esa, que es la parte superior central de la zona de strike. Pasó del 20.54% al 31.08% y al 15.22%. Arriba en la zona siempre ha sido un área de ataque para los lanzadores rivales contra Bellinger, pero si el lanzador fallaba la ubicación en 2019, a menudo era un cuadrangular, y si fallaba en 2021, podría haber sido un strike abanicado de todos modos. En 2023, Bellinger cerró el hueco en su swing casi por completo.
Sus decisiones de swing son un poco extrañas para alguien que hace mucho más contacto.
Año | %Swing-O | %Swing-Z | %Swing |
2019 | 23.0% | 67.3% | 44.4% |
2020 | 25.9% | 68.1% | 47.6% |
2021 | 31.6% | 71.1% | 51.4% |
2022 | 29.9% | 68.0% | 49.8% |
2023 | 28.9% | 65.8% | 48.4% |
Su tasa de swing general es más alta de lo que fue en 2019, pero un poco menos de lo que fue en sus años bajos. De acuerdo. Pero abanicar a menos strikes no suele ser la forma de aumentar la tasa de contacto, especialmente porque su tasa de swing fuera de la zona no es mucho más baja que el año pasado. Las explicaciones más probables son 1) tiene una mejor comprensión de los lanzamientos con los que puede conectar, y 2) sus cambios de swing le permiten llegar a lanzamientos con los que antes no podía.
Sabemos que Bellinger está haciendo más contacto que nunca, pero ¿qué pasa con la calidad de su contacto? Aquí hay algo my del estilo de Statcast:
Año | Ángulo de salida | %Bolas duras | Porcentaje de bolas duras conectadas |
2019 | 17.9 | 45.90% | 86 |
2020 | 16.6 | 41.50% | 62 |
2021 | 22.2 | 34.40% | 20 |
2022 | 20.3 | 38.10% | 39 |
2023 | 18.5 | 31.10% | 10 |
Si nos fijamos en el ángulo de salida, parece que los dos años anteriores tuvo demasiados elevados, o tal vez su swing no estaba diseñado para conectar tantos lanzamientos que no fueran elevados. Los lanzamientos que se habrían convertido en líneas y roletazos en 2019 y 2020 fueron abanicadas y fallas, especialmente los que estaban fuera de la zona de strike.
Sin embargo, su tasa de bateo duro es aún más baja de lo que era en sus años bajos. Reemplazó su enfoque de abanicar para jonronear, todo o nada (generalmente nada) por un modus operandi orientado al contacto, bateador de sencillos. A pesar de que un porcentaje menor de sus contactos se califica como un hit duro, está haciendo tanto más contacto que compensa la diferencia, que es la razón por la que tiene 20 cuadrangulares.
Además de los cambios en su swing, también debe haber un componente psicológico. Bellinger pareció perder la confianza en Los Ángeles. Dada su caída en desgracia, eso le ocurriría a cualquiera. Cuánto contribuye la confianza en uno mismo a la tasa de contacto es más un tema que Russell Carleton abordaría, pero de todos modos ha reconstruido su perfil ofensivo. No hay ninguna posibilidad de que opte por su opción mutua de $12 millones de dólares para 2024 porque le espera un contrato a largo plazo cercano a las nueve cifras en la agencia libre.
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