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Traducido por Carlos Pérez
La situacióm: Ronald Acuña es el mejor prospecto del béisbol. Superó tres niveles de ligas menores el año pasado. Su mejor rendimiento general vino en su última parada, Triple A. Dio una impresión muy buena durante la primavera en Orlando. No había ninguna razón beisbolística por la que no fuera a estar en la alineación de los Braves el Día Inaugural. Imagino que si todo esto termina alguna vez frente un juez, “la situación” será que Preston Tucker estará en uno de sus últimos 19 o algo así.
El Contexto: Acuña fichó por $100,000 desde Venezuela como parte de la clase IFA del 2014 de los Braves. Llegó e inmediatamente jugó bien, pero se encontró junto a una lista de prospectos de los Braves muy saturada en 2016. Eso, eh, no se repetiría en 2017. Acuña fue limitado a 40 partidos en Rome debido a una lesión en un tendón del pulgar, pero mostró un conjunto de herramientas que le situaban en el segundo puesto de un sistema de los Braves todavía saturado, y el número 31 a nivel nacional. (Aunque me gustaría mucho llevarme el crédito por saberlo desde un principio, todo fue gracias a David Lee).
Entonces llegó 2018: .287/.336/.478 en la Liga Estatal de Florida, .326/.374/.520 en la Liga del Sur, y .344/.393/.548 en la Liga Internacional, con 21 cuadrangulares y 44 robos en 140 partidos. No sé si David vio eso llegar. Oh, ¿he mencionado que tenía solo 19 años? Acuña subió 30 puestos en nuestra lista de pretemporada del 2018, y pasó las primeras semanas de la temporada esperando su momento hasta la fecha de control de su equipo.
Informe de Ojeador: Velocidad de bateo élite, control del bate superior, contacto fuerte a todos los campos. Consigue velocidad con el bate sin un swing largo o ruidoso. Aun así, todavía abanicará y fallará aquí y allá, especialmente al principio hasta que se ajuste a los repertorios de ligas mayores. También tratará de exponer su poderío cuando pueda, pero se puede proyectar con confianza que será una máquina de bateo una vez que se asiente. Y eso debería permitirle ofrecer todo su poder en los partidos.
Vladimir Guerrero Jr. quizá sea el bate más puro de las menores, pero Acuña no está muy lejos y se iguala a él en las armas atléticas. Es un corredor por encima del promedio que puede jugar en el jardín central ahora mismo -aunque no va a sentar a Ender Inciarte en Atlanta- y corre bien las bases. Su brazo es sobresaliente y es un arma en cualquier lugar del campo. Es probable que termine en una esquina del exterior tarde o temprano -solo tendría que mover los muslos hacia detrás otra vez-, pero debería ser un defensor sobresaliente durante su veintena.
Hmm, veamos, eso son una, dos, tres, cuatro… sí, las cinco armas. Acuña podría ser un candidato a “mejor jugador del béisbol en una categoría sin Mike Trout”, y una buena evolución lo podría convertir en algo parecido a Justin Upton. Eso es un varias veces All-Star y un Silver Slugger. Muy, muy bien.
Futuro Inmediato en Grandes Ligas: Intuyo que Acuña terminará en un rol diario de jardinero esquinero, sobre todo en el jardín izquierdo, y dejando a Nick Markakis en el jardín derecho contra los zurdos. Especulaciones aparte, quizá haya un pequeño periodo de transición para Acuña en las mayores. Nunca ha estado en un nivel demasiado tiempo para que la liga se ajuste a él, pero los brazos de las ligas mayores podrían encontrar agujeros que explotar. Creo que su bate lo mantendrá a flote en las mayores a lo largo de la temporada, pero quizá tenga que esperar un año o dos para que su perfil tome forma. Pero de nuevo, cada nivel de béisbol organizado ha fracasado en su intento de detenerlo. – Jeffrey Paternostro.
Impacto en Fantasía: El aterrizaje en la Luna. El Milagro sobre Hielo. La vez que Tom Sandoval golpeó a Jax en Vanderpump Rules. Todos esos momentos memorables de la cultura popular que cambiaron cómo vemos la vida y la sociedad. Ahora podemos añadir a Acuña a esa lista (de acuerdo, eso quizá sea ponerlo demasiado bonito, pero aún así). El chico maravilla del béisbol y el prospecto número uno de BP comenzó su escalada hacia la cima en 2017, en A-Alta y no solo sobrevivió cada promoción agresiva, dominó cada nivel hasta el punto que no era descabellado pensar que Acuña congelara su campaña de debut con una taza de café tamaño grandes ligas.
Después de dominar sin piedad a los lanzadores esta primavera, Acuña bateó .215/.301/.277 en 73 apariciones al plato en Triple-A, dándole a los Braves otro año de control sobre él mejorando sus habilidades y mostrándole al equipo todo lo que necesitaban ver sobre su mejor prospecto. Al margen de las bromas sobre el tiempo de servicio, la llamada de Acuña es obviamente muy, muy excitante. El joven de 20 años tiene la capacidad de ser un contribuyente en cinco categorías casi inmediatamente, con una temporada de 20 cuadrangulares y 20 robos que no sería raro que sucediera en 2018. El promedio de bateo quizá pegue un repunte inicialmente, porque eso es lo que sucede típicamente con los jóvenes, pero en su mejor momento Acuña podría sobrepasar los .300, con un techo que es una de las mejores opciones de fantasía en el juego.
Es difícil imaginar a Acuña en muchas ligas de re-draft (obviamente se puede olvidar de su disponibilidad en ligas de dinastía), pero si surge la oportunidad de que esté disponible, este es el típico chico en el que debería gastar su presupuesto de FAAB. Para los demás, simplemente siéntese y disfrute el viaje. Hay mucha expectación. Tiene muy buena pinta. Va a ser divertido. – Mark Barry
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