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Image credit: Noah K. Murray - USA TODAY Sports

Traducido por Pepe Latorre

2021, ¿vas a pensar en mí?

Puedo esperar un año, pero no tres.

— Vampire Weekend, “2021”

Junio está a punto de terminar y el número de casos de COVID-19 aumenta en muchos estados, incluidos los dos donde están los centros de entrenamiento de los clubes de MLB. La disputa de la temporada 2020 sigue siendo muy incierta. La noche del lunes vimos el fracaso definitivo de las negociaciones: Rob Manfred impuso un calendario de 60 juegos que solo está pendiente de que se aprueben los protocolos sanitarios. La incertidumbre generada por la pandemia me hace seguir siendo escéptico sobre la disputa de la temporada. Como ya escribí la semana pasada, una parte de mí ya se está pensando en la próxima campaña.

La mala sangre acumulada entre los jugadores y la liga va a tener consecuencias más allá del 2020. Cada vez que aparece un nuevo tuit (las redes sociales son como patios de colegio por los que circulan todo tipo de chismes y rumores) las relaciones entre las dos partes se estropean exponencialmente. Esto podría traducirse en problemas cuando haya que sentarse a negociar el próximo convenio colectivo, algo que sucederá después de la temporada del 2021.

Con esto en mente me voy a permitir un ejercicio mental: ¿y si el 2021 fuera la última temporada de las Grandes Ligas? O al menos, la última temporada de la MLB antes de otro paréntesis, uno que dure una campaña o algo más. ¿Cuál me gustaría que fuera el último destello del béisbol? Nada de lo que voy a decir tiene utilidad en las Ligas de Fantasía, ni de una manera inmediata ni en el largo plazo (en ligas keeper o dynasty). Lo que voy a hacer es una especie de versión oscura de nuestra serie “Todo lo que quiero para Navidad”. Una especie de “Última cena” beisbolística.

Shohei Ohtani batea todos los días, incluso cuando sale como abridor.

Imaginemos un 2021 donde Ohtani pueda darlo todo. Si Ohtani llegase a las 600 apariciones en el plato acumularía (de acuerdo con su proyección del 50º percentil 2020 de The AX) alrededor de 80 carreras, 30 cuadrangulares, 90 remolcadas y 15 robos. Ahora supongamos que goza de buena salud y que alcanza las 180 entradas lanzadas. Veríamos más de 200 ponches y estadísticas que, sin llegar al primer nivel, sin duda serían buenas. Si en una temporada Ohtani pudiera sacar provecho de todos sus talentos estaríamos ante el primer y único tipo capaz de producir en nueve categorías distintas: El pelotero más valioso de las Ligas de Fantasía…  y por mucho.

Wander Franco es el titular de los Rays en la esquina caliente.

Ya que Willy Adames se ha consolidado como un campocorto defensivo de élite, sería fácil recolocar a Franco en la tercera base y hacer así que juegue todos los días. Franco debería haber comenzado la temporada 2020 en Doble-A, y probablemente habría hecho su debut en las Grandes Ligas a lo largo del año (y aún puede, dependiendo de cómo los Rays usen el taxi squad). Suponiendo que sea capaz de seguir desarrollándose durante una temporada perdida, tendrá 20 años al comienzo del 2021, mayor que Juan Soto y la misma edad que Ronald Acuña, Jr., en el momento de sus respectivos debuts.

¿Qué esperar del considerado mejor novato de la MLB en su debut en 2021? Su bateo es élite. No sería descabellado verle con un promedio superior al .300. El poder irá llegando a medida que su cuerpo madure. Creo que ahora podría pegar unos 20 jonrones. Su velocidad, al menos en la parte inicial de su carrera, podría suponer 15 o 20 robos. En una temporada completa, y con la salud de su lado, Franco puede llegar y entrar directamente en el Top 10 de la temporada… y como novato.

Mike Trout galopa de nuevo.

Trout cumplirá 30 años en la mitad de la temporada 2021. Estamos en una época en que los velocistas tienden a correr poco y orientarse más al bateo de poder. Mirando los robos totales de Trout en su carrera vemos que quizás él comenzó esa transición antes. En sus últimos cuatro años ha conseguido 30, 22, 24 y 11 almohadillas. ¿Pero tendría un Trout sano gasolina suficiente para correr a lo bestia? Su velocidad está en el percentil 95 de la liga, así que apuesta a que sí que podría. Si 2021 es un clímax antes del fin de las Grandes Ligas, qué mejor que un final de película en el que el mejor jugador de su generación salga con una temporada de 40/40 que incluso eclipse su WAR de dobles dígitos. (Y por supuesto, a pesar de las temporadas históricas de Trout y Othani los Angels aún se perderían los playoffs).

Abridores jóvenes llegando a las 200 entradas.

Es probable que esto termine con un montón de jugadores en la lista de lesionados, pero ¿quién no quiere ver a Walker Buehler, Jesús Luzardo, Mike Clevinger, Lucas Giolito y Chris Paddack lanzar como auténticos estelares? Puede que no termine bien, pero también serviría para ver a un buen número de lanzadores terminar con más de 200 ponches. Además, tendrían la huelga del 2022 para rehabilitación y/o descanso.

Gerrit Cole y Jacob deGrom a por las 250 entradas.

En 1980 Steve Carlton (¡a la edad de 35 años!) fue el último lanzador en llegar a las 300 entradas. Probablemente sea imposible esperar que alguien como Jacob deGrom o Gerrit Cole se acerquen (el récord personal de deGrom es 217 y el de Cole 212). Quizás podrían intentar una campaña de 250 entradas (estamos hablando de un promedio de ocho entradas por apertura). Sería muy divertido. No solo acumularían una cantidad ridícula de strikes y ganarían muchísimos juegos, sino que sus partidos serían de visionado obligatorio. Y no hace falta decir que si coquetejoan con esos números estarían entre los cinco mejores jugadores de las Ligas de Fantasía, serían incluso los dos mejores.

Alguien intentando batear para .400.

Seguramente, y dada la tendencia del juego hacía los tres resultados verdaderos (strikes, home runs y boletos), este sea el más improbable de mis deseos. Pero uno de los mejores recuerdos beisboleros de mi infancia es George Brett luchando por el .400 en la temporada de 1980 (terminó bateando .390). El trío McGwire/Sosa/Bonds y aquellos años de bonanza para los home runs han provocado que ese récord ya no brille tanto. Una vuelta al bateo de la vieja escuela (aunque este basado en algo tonto como el promedio) sería divertido. Es difícil encontrar a un candidato adecuado para esta tarea. Creo que Trout, o tal vez Christian Yelich, si pensaran en los sencillos y sacrificaran algo de poder, tienen talento para superar el .300. Un especialista del bateo de promedio como Luis Arráez podría superar el .300, pero probablemente sus batazos no son lo suficientemente duros como para sostener el BABIP necesario para acercarse a .400. Quizás la mejor combinación bateo a los espacios y promedio pertenece a DJ LeMahieu de los Yankees. Tiene capacidad para pegar line drives en más de un 30% de sus turnos y un exit velocity en el percentil 92. Posee las habilidades necesarias para convertir una temporada promedio de bateo en algo muy especial.

Aunque 2021 sea un oasis en un  desierto de pandemias, luchas laborales y catástrofes de todo tipo, la experiencia sugiere que las organizaciones no cambiarán drásticamente la forma en que utilizan a sus jugadores y tratarán de ganar partidos. Pero 2020 nos ha enseñado que cualquier cosa es posible.

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